Expertos mundiales del III Congreso Mundial del Cambio Climático y el Vino en Marbella, España, así como los de la reciente conferencia de la Federación Española de Vino en Barcelona, coinciden en que es necesario “dejar de lado el mercadeo verde o ecológico” y abordar la sostenibilidad de la producción vinícola como una necesidad de primer orden. Cada vez más, evidenciamos el compromiso serio de los líderes de la industria en este campo.
Consciente del impacto de los cambios climáticos sobre el medio ambiente, la subsistencia humana y la especial sensibilidad de la uva frente a estas variaciones, el gigante del vino Torres ya tiene presupuestado 10 millones de dólares para invertir en bodegas sostenibles que reduzcan la producción de CO² en un 30% para el 2020. Su líder, el español Miguel Torres, logró también aglutinar 1000 bodegas españolas que lucharán para disminuir las emisiones de carbono en un 20%, haciendo de España pionera en este tipo de iniciativas. La meta es extenderla a todos los países vinicultores.
Por otro lado, el australiano Richard Smart, conocido como el “doctor de las viñas”, ha declarado que algunos conceptos orgánicos y biodinámicos no tienen sentido. Para él, existe un contrasentido, ya que los productores de vino deshacen todas las bondades que regalan los viñedos a la atmósfera al no retener el contaminante CO² que produce la fermentación de las uvas. Smart promueve activamente la necesidad de encontrar la forma de capturar las emisiones de carbono, recobrar los volátiles y regresarlos al vino.
Asimismo, Smart ha previsto durante años que las áreas de mayor riesgo para la producción de uvas son las más cálidas. Ha sugerido investigar las variedades que mejor se darían bajo circunstancias extremas y aumentar el desarrollo de ciertas variedades en tierras más frías.
Siguiendo esta línea, ya Demeter que reúne a 26 bodegueros y 31 grupos de investigación españoles impulsados por Miguel Torres, están estudiando en ambientes controlados el impacto del aumento de la temperatura y la escasez de agua en el desarrollo de ciertas uvas. Esperan resultados en el 2012, pero observaciones apuntan a que, entre el Tempranillo, el Albariño y el Verdejo, la más afectada por los cambios climáticos es el Albariño y la más resistente es el Tempranillo.
Bien sea la lucha contra los cambios climáticos o la adaptación a estos, más allá del sello orgánico de la etiquetas, el desafío ya está siendo asumido para reducir las emisiones de carbono, utilizar energías renovables, conservar la biodiversidad y limitar el consumo de químicos. No sólo se benefician los seres humanos, la tierra, sino también la economía.
El mundo podrá seguir creciendo saludablemente… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“In vino veritas” (“En el vino está la verdad”)
Plinio
sábado, 18 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Los jóvenes y el vino
En su nuevo libro “Nación Alcohol: Cómo proteger a nuestros hijos de la cultura actual de la bebida”, el reconocido científico estadounidense radicado en Londres, Dr. Aric Sigman, hace un llamamiento para evitar el consumo de alcohol hasta pasados los 24 años de edad, cuando el cerebro ya está completamente desarrollado.
Según el Doctor en Biología, miembro de la Sociedad Real de Medicina y de la Sociedad Británica de Psicología, una modesta ingesta de alcohol por parte de adolescentes y jóvenes puede conducir a un menor funcionamiento intelectual en edades posteriores, al igual que a una perjudicial alteración de genes.
Esta llamada puede resultar inquietante para los miles de padres amantes del vino que consideran favorable la costumbre de introducir poco a poco a sus hijos menores a las bondades de este néctar; y así evitar que por la curiosidad o la rebeldía natural, sus chicos terminen corriendo los riegos extremos de las cada vez más extendidas intoxicaciones etílicas. Para Sigman, la “adoración sicopática” de los británicos a esta costumbre francesa, no ha funcionado a favor de los jóvenes.
El autor, quien ha creado polémicas con otras publicaciones donde afirma también el peligro del uso de las redes sociales por parte de los adolescentes, apela a resultados científicos para demostrar cómo se crea desde muy temprana edad la conexión cerebral del alcohol con el placer y el disfrute. Mientras más jóvenes son los consumidores, mayores son las probabilidades de presentar problemas con el alcohol en el futuro, sean físicos, emocionales, intelectuales y sociales.
Frente al mito de las ventajas de iniciar a los adolescentes en el mundo del vino y otras bebidas, el autor evidencia el creciente problema del alcoholismo infantil y juvenil, la alta incidencia de cirrosis hepática en mujeres jóvenes y, en general en países como Francia, así como el daño en las áreas cognitivas. El fin último es urgir a los padres a abordar nuevas políticas educativas con respecto al consumo de alcohol.
Ya habrá tiempo de aprender a disfrutar sanamente de una buena copa… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.”
Refrán
Según el Doctor en Biología, miembro de la Sociedad Real de Medicina y de la Sociedad Británica de Psicología, una modesta ingesta de alcohol por parte de adolescentes y jóvenes puede conducir a un menor funcionamiento intelectual en edades posteriores, al igual que a una perjudicial alteración de genes.
Esta llamada puede resultar inquietante para los miles de padres amantes del vino que consideran favorable la costumbre de introducir poco a poco a sus hijos menores a las bondades de este néctar; y así evitar que por la curiosidad o la rebeldía natural, sus chicos terminen corriendo los riegos extremos de las cada vez más extendidas intoxicaciones etílicas. Para Sigman, la “adoración sicopática” de los británicos a esta costumbre francesa, no ha funcionado a favor de los jóvenes.
El autor, quien ha creado polémicas con otras publicaciones donde afirma también el peligro del uso de las redes sociales por parte de los adolescentes, apela a resultados científicos para demostrar cómo se crea desde muy temprana edad la conexión cerebral del alcohol con el placer y el disfrute. Mientras más jóvenes son los consumidores, mayores son las probabilidades de presentar problemas con el alcohol en el futuro, sean físicos, emocionales, intelectuales y sociales.
Frente al mito de las ventajas de iniciar a los adolescentes en el mundo del vino y otras bebidas, el autor evidencia el creciente problema del alcoholismo infantil y juvenil, la alta incidencia de cirrosis hepática en mujeres jóvenes y, en general en países como Francia, así como el daño en las áreas cognitivas. El fin último es urgir a los padres a abordar nuevas políticas educativas con respecto al consumo de alcohol.
Ya habrá tiempo de aprender a disfrutar sanamente de una buena copa… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.”
Refrán
viernes, 3 de junio de 2011
Proyecciones del mundo del vino
Vinexpo 2011 celebra su trigésimo aniversario en Burdeos, Francia, del 19 al 23 de junio. Tras realizar un estudio global junto al Equipo Internacional de Investigación de Vinos y Licores, este año compartirá interesantes cifras con respecto a la evolución del mercado internacional del vino.
A pesar de las heridas que sufre la economía mundial y la precaria situación de empleo de millones de personas, la industria del vino sigue creciendo, sobretodo en Estados Unidos, que ya destronó a Francia como primer país consumidor de vinos y se espera que para el 2012 alcance el primer lugar.
Según declaraciones de Robert Beynat, CEO de Vinexpo, las proyecciones apuntan a que en los próximos diez años, Estados Unidos habrá aumentado su consumo tres veces más rápido que el promedio mundial. Para el 2014, el consumo en el país crecería 9% más.
Wine Enthusiast reporta que en el último quinquenio, los estadounidenses aumentaron casi un 11% el consumo de vinos importados y se espera que este patrón continúe. Los vinos llegan de Italia, Australia, Francia y Chile, mayoritariamente. Pero es Argentina quien más aumentó su espacio en los anaqueles, con un crecimiento del 114% en sus exportaciones a los Estados Unidos.
Durante el quinquenio pasado, la producción mundial de vino disminuyó en Francia e Italia. China, por su parte, sigue abrumándonos con su crecimiento. Si sigue a ese ritmo, se espera que para el 2014 el aumento de su producción alcance el 77%.
En cuanto al movimiento de exportaciones en general entre el 2005 y 2009, Italia y Australia mostraron mayor crecimiento, mientras que Francia decreció sus exportaciones en un 1%. Los investigadores proyectan que Italia tomará el primer lugar el próximo año.
Estados Unidos sigue abriéndose camino. La exportación de sus vinos creció un 29% al Reino Unido, seguidos por Italia y Canadá.
El mundo continúa girando sin descanso… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El buen vino es una necesidad de vida para mí”
Thomas Jefferson
A pesar de las heridas que sufre la economía mundial y la precaria situación de empleo de millones de personas, la industria del vino sigue creciendo, sobretodo en Estados Unidos, que ya destronó a Francia como primer país consumidor de vinos y se espera que para el 2012 alcance el primer lugar.
Según declaraciones de Robert Beynat, CEO de Vinexpo, las proyecciones apuntan a que en los próximos diez años, Estados Unidos habrá aumentado su consumo tres veces más rápido que el promedio mundial. Para el 2014, el consumo en el país crecería 9% más.
Wine Enthusiast reporta que en el último quinquenio, los estadounidenses aumentaron casi un 11% el consumo de vinos importados y se espera que este patrón continúe. Los vinos llegan de Italia, Australia, Francia y Chile, mayoritariamente. Pero es Argentina quien más aumentó su espacio en los anaqueles, con un crecimiento del 114% en sus exportaciones a los Estados Unidos.
Durante el quinquenio pasado, la producción mundial de vino disminuyó en Francia e Italia. China, por su parte, sigue abrumándonos con su crecimiento. Si sigue a ese ritmo, se espera que para el 2014 el aumento de su producción alcance el 77%.
En cuanto al movimiento de exportaciones en general entre el 2005 y 2009, Italia y Australia mostraron mayor crecimiento, mientras que Francia decreció sus exportaciones en un 1%. Los investigadores proyectan que Italia tomará el primer lugar el próximo año.
Estados Unidos sigue abriéndose camino. La exportación de sus vinos creció un 29% al Reino Unido, seguidos por Italia y Canadá.
El mundo continúa girando sin descanso… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El buen vino es una necesidad de vida para mí”
Thomas Jefferson
viernes, 27 de mayo de 2011
Petite Sirah
En un juego de palabras con el Syrah o el Shiraz, el Petite Sirah tiene muy poco de petit y sí mucho de Durif. No esperemos que su uva sea delicada ni muy parecida al Syrah o Shiraz. Para regodeo de sus aficionados, redunda en un vino más fuerte y corpulento a la vista, al olfato y paladar.
A pesar de su misterioso origen, esta uva nació en Rhône, Francia, y los estudios de ADN muestran que viene de un cruce entre el polen del Syrah y la uva Peloursin. Fue bautizada Durif, apellido de quien desarrolló su cultivo, hoy casi extinto en su tierra natal. Petit Sirah encontró el éxito en el nuevo mundo, fundamentalmente en California, USA, y en Australia. También la encontramos en Argentina, Chile e Israel.
Petite Sirah es una uva resistente. El petite o pequeño viene del tamaño de la uva y no de la vid. Es además de piel gruesa y especialmente vigorosa. Produce vinos de color intenso y profundo, con tonos decididos a ciruela, frutos oscuros del bosque y pimienta negra. Se destaca por sus fuertes taninos que le regalan la posibilidad de más de 10 y 20 años de guarda.
Si bien encontraremos vinos de Petit Sirah exclusivamente o varietal, su cultivo responde más a la necesidad de enriquecer o complementar otras variedades para producir vinos. Se usa para aumentar la intensidad de color y los taninos de otras uvas, como el Zinfandel y el Cabernet Sauvignon, entre otras.
Un buen plato de carne roja, asada o guisada con ricas especies y pimienta negra, armonizarán estupendamente con el Petit Sirah. No es un vino para disfrutar con aperitivos y platos de delicado sabor. Es el vino que necesita que le abran paso y lo hagan esperar. Se parece al dicho de los perfumes. El Petit Sirah viene envasado en una uva pequeña pero resulta imponente al paladar.
Tan imponente como la vida misma… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El buen vino no necesita límites”
William Shakespeare
A pesar de su misterioso origen, esta uva nació en Rhône, Francia, y los estudios de ADN muestran que viene de un cruce entre el polen del Syrah y la uva Peloursin. Fue bautizada Durif, apellido de quien desarrolló su cultivo, hoy casi extinto en su tierra natal. Petit Sirah encontró el éxito en el nuevo mundo, fundamentalmente en California, USA, y en Australia. También la encontramos en Argentina, Chile e Israel.
Petite Sirah es una uva resistente. El petite o pequeño viene del tamaño de la uva y no de la vid. Es además de piel gruesa y especialmente vigorosa. Produce vinos de color intenso y profundo, con tonos decididos a ciruela, frutos oscuros del bosque y pimienta negra. Se destaca por sus fuertes taninos que le regalan la posibilidad de más de 10 y 20 años de guarda.
Si bien encontraremos vinos de Petit Sirah exclusivamente o varietal, su cultivo responde más a la necesidad de enriquecer o complementar otras variedades para producir vinos. Se usa para aumentar la intensidad de color y los taninos de otras uvas, como el Zinfandel y el Cabernet Sauvignon, entre otras.
Un buen plato de carne roja, asada o guisada con ricas especies y pimienta negra, armonizarán estupendamente con el Petit Sirah. No es un vino para disfrutar con aperitivos y platos de delicado sabor. Es el vino que necesita que le abran paso y lo hagan esperar. Se parece al dicho de los perfumes. El Petit Sirah viene envasado en una uva pequeña pero resulta imponente al paladar.
Tan imponente como la vida misma… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El buen vino no necesita límites”
William Shakespeare
viernes, 15 de abril de 2011
Syrah o Shiraz
Si bien los nombres nos pueden transportar a una fantasía y mil leyendas en Persia, las investigaciones apuntan a que la uva tinta Syrah o Shiraz es de origen francés, al norte del Rhône. Es el fruto del cruce de Dureza y Mondeuse Blanche. Y tal vez no será al Medio Oriente, pero no podremos evitar que los aromas y sabores de sus vinos nos arrastren hacia alguna otra dimensión.
Syrah y Shiraz denotan la misma uva y se diferencian de la Petit Syrah, de la que hablaremos en otra ocasión. Syrah se utiliza en Europa, en casi toda América y nueva Zelanda; mientras que en Australia y Sudáfrica se le reconoce como Shiraz.
La uva crece con facilidad en climas menos fríos y produce vinos fáciles de tomar, desde los más frescos a los más intensos y con cuerpo, que varían de sabor dependiendo de la zona. Sus bondades hacen que esté ampliamente sembrada alrededor del mundo para ofrecernos vinos varietales (solamente Syrah), o vinos que mezclan distintas vides.
El Valle de Rhône produce la mayor cantidad de Syrah de Francia. Sus suculentos vinos Hermitage y Cote Rotie suelen apuntar a tonos más ahumados y minerales. Los de América y Australia son más voluptuosos, aterciopelados y afrutados, con tonos a mora, frutos del bosque, pimienta y chocolate amargo. Las formas más populares actualmente se producen en los valles Barossa, Hunter y McLaren Vale de Australia. También están ganando prestigio los chilenos y estadounidenses.
Los taninos del Syrah de uva madura son firmes sin ser agresivos. Dependiendo de cuán tánico sea, el vino puede aguantar algunos años de guarda. Se disfruta mejor de 15 a 17ºC (59º a 64ºF), y armoniza estupendamente con carnes rojas, estofados y comidas de sabores fuertes con especias.
Entre sus 100 mejores vinos del 2010, el Wine Spectator escogió 10 Syrah/Shiraz:
- Two Hands Shiraz Barossa Valley Bella’s Garden 2008, con 94 puntos (Australia)
- Schild, Shiraz Barossa 2008, con 94 puntos (Australia)
- Alban, Syrah Edna Valley Alban Estate Reva 2006, con 97 puntos (California)
- Tensley, Syrah Santa Barbara County Colson Canyon Vineyard 2008, con 95 puntos (California)
- Owen Roe, Syrah Yakima Valley Red Willow Vineyard Chapel Block 2008, con 97 puntos (Washington)
- Zaca Mesa, Syrah Santa Ynez Valley 2006, con 93 puntos (California)
- Mollydooker, Shiraz McLaren Vale Carnival of Love 2009, con 94 puntos (Australia)
- Fetish, Shiraz Barossa Valley The Watcher 2008, con 91 puntos (Australia)
- Agricola La Viña, Syrah Colchagua Valley Polkura 2008, con 91 puntos (Chile)
- De Martino, Syrah Choapa Valley Legado Reserva 2007, con 90 puntos (Chile)
Es hora de probar y comparar… El Syrah/Shiraz sigue ganando terreno en el mundo y en nuestros paladares… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“Una botella de vino pide que la compartamos. Nunca he conocido un amante del vino que sea miserable.”
Clifton Paul Fadiman
Syrah y Shiraz denotan la misma uva y se diferencian de la Petit Syrah, de la que hablaremos en otra ocasión. Syrah se utiliza en Europa, en casi toda América y nueva Zelanda; mientras que en Australia y Sudáfrica se le reconoce como Shiraz.
La uva crece con facilidad en climas menos fríos y produce vinos fáciles de tomar, desde los más frescos a los más intensos y con cuerpo, que varían de sabor dependiendo de la zona. Sus bondades hacen que esté ampliamente sembrada alrededor del mundo para ofrecernos vinos varietales (solamente Syrah), o vinos que mezclan distintas vides.
El Valle de Rhône produce la mayor cantidad de Syrah de Francia. Sus suculentos vinos Hermitage y Cote Rotie suelen apuntar a tonos más ahumados y minerales. Los de América y Australia son más voluptuosos, aterciopelados y afrutados, con tonos a mora, frutos del bosque, pimienta y chocolate amargo. Las formas más populares actualmente se producen en los valles Barossa, Hunter y McLaren Vale de Australia. También están ganando prestigio los chilenos y estadounidenses.
Los taninos del Syrah de uva madura son firmes sin ser agresivos. Dependiendo de cuán tánico sea, el vino puede aguantar algunos años de guarda. Se disfruta mejor de 15 a 17ºC (59º a 64ºF), y armoniza estupendamente con carnes rojas, estofados y comidas de sabores fuertes con especias.
Entre sus 100 mejores vinos del 2010, el Wine Spectator escogió 10 Syrah/Shiraz:
- Two Hands Shiraz Barossa Valley Bella’s Garden 2008, con 94 puntos (Australia)
- Schild, Shiraz Barossa 2008, con 94 puntos (Australia)
- Alban, Syrah Edna Valley Alban Estate Reva 2006, con 97 puntos (California)
- Tensley, Syrah Santa Barbara County Colson Canyon Vineyard 2008, con 95 puntos (California)
- Owen Roe, Syrah Yakima Valley Red Willow Vineyard Chapel Block 2008, con 97 puntos (Washington)
- Zaca Mesa, Syrah Santa Ynez Valley 2006, con 93 puntos (California)
- Mollydooker, Shiraz McLaren Vale Carnival of Love 2009, con 94 puntos (Australia)
- Fetish, Shiraz Barossa Valley The Watcher 2008, con 91 puntos (Australia)
- Agricola La Viña, Syrah Colchagua Valley Polkura 2008, con 91 puntos (Chile)
- De Martino, Syrah Choapa Valley Legado Reserva 2007, con 90 puntos (Chile)
Es hora de probar y comparar… El Syrah/Shiraz sigue ganando terreno en el mundo y en nuestros paladares… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“Una botella de vino pide que la compartamos. Nunca he conocido un amante del vino que sea miserable.”
Clifton Paul Fadiman
martes, 12 de abril de 2011
Recorriendo la tierra de los vinos de Nueva Zelanda
El crecimiento de la industria vinícola en Nueva Zelanda ha sido sorprendentemente progresivo y consistente en las últimas décadas, desde que se lo propusieran en las décadas de los 60-70, cuando suplantaron las tierras de pastoreo por viñedos. Recorrerlos es una experiencia que se acerca a la fantasía, entre variadísimos y hermosos paisajes.
Se trata de un país joven y relativamente pequeño, al sureste de Australia, con alrededor de 4 millones de habitantes que fueron parte de la colonia británica. Hoy, Nueva Zelanda cuenta cerca de de 600 bodegas y produce más de 200 millones de litros anualmente, tras duplicar su producción del 2006 al 2009. El país exporta un poco más de la mitad de su producción, mayoritariamente a Australia, Inglaterra y Estados Unidos.
Para recorrer sus viñedos podemos valernos de las agencias especializadas de turismo. Pero una opción especialmente atractiva por la excelente infraestructura vial, las facilidades para acampar, el ahorro y la seguridad que ofrece Nueva Zelanda, es el motorhome o autocaravana. Estos son cómodos y modernos y le dan libertad para detenerse en cualquiera de los parajes que guste, por el tiempo que desee. Podrá disfrutar la experiencia del vino con absoluta tranquilidad.
Como los viñedos y las bodegas se extienden a lo largo del país, siempre habrá alguna cerca, entre praderas, montañas, lagos, mares, volcanes y glaciares. Disfrutará de las más modernas a las más artesanales. Entre sus más famosos vinos están el Sauvignon Blanc y el Pinor Noir, además del Chardonnay, Riesling, Gewürztraminer, loss espumantes, el Merlot, el Cabernet y el Syrah. En general se conocen por la intensidad de sus tonos afrutados, que satisfacen el gusto de los aficionados.
Mission State en Hawke’s Bay tiene valor histórico por haber sido la primera bogeda, fundada por misioneros católicos en 1851. Es la más grande y ha ganado numerosos premios. Otras regiones importantes a visitar son Marlborough, Martinborough, Auckland y Wellington. Sus vinos son cada vez más reconocidos mundialmente.
Entre los 100 mejores vinos neozelandeses del 2010, según el Wine Spectator están dos Pinoit Noir: el Craggy Range, Martinborough Te Muna Road Vineyard 2008, con 93 puntos; y el Yealand, Marlborough 2008, con 91 puntos. Según Wine advocate 1998, 2006, 2007 han sido las mejores añadas y sus vinos están listos para descorchar.
Los horizontes se siguen expandiendo y evolucionando… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El vino es poesía embotellada”
Robert Louis Stevenson
Se trata de un país joven y relativamente pequeño, al sureste de Australia, con alrededor de 4 millones de habitantes que fueron parte de la colonia británica. Hoy, Nueva Zelanda cuenta cerca de de 600 bodegas y produce más de 200 millones de litros anualmente, tras duplicar su producción del 2006 al 2009. El país exporta un poco más de la mitad de su producción, mayoritariamente a Australia, Inglaterra y Estados Unidos.
Para recorrer sus viñedos podemos valernos de las agencias especializadas de turismo. Pero una opción especialmente atractiva por la excelente infraestructura vial, las facilidades para acampar, el ahorro y la seguridad que ofrece Nueva Zelanda, es el motorhome o autocaravana. Estos son cómodos y modernos y le dan libertad para detenerse en cualquiera de los parajes que guste, por el tiempo que desee. Podrá disfrutar la experiencia del vino con absoluta tranquilidad.
Como los viñedos y las bodegas se extienden a lo largo del país, siempre habrá alguna cerca, entre praderas, montañas, lagos, mares, volcanes y glaciares. Disfrutará de las más modernas a las más artesanales. Entre sus más famosos vinos están el Sauvignon Blanc y el Pinor Noir, además del Chardonnay, Riesling, Gewürztraminer, loss espumantes, el Merlot, el Cabernet y el Syrah. En general se conocen por la intensidad de sus tonos afrutados, que satisfacen el gusto de los aficionados.
Mission State en Hawke’s Bay tiene valor histórico por haber sido la primera bogeda, fundada por misioneros católicos en 1851. Es la más grande y ha ganado numerosos premios. Otras regiones importantes a visitar son Marlborough, Martinborough, Auckland y Wellington. Sus vinos son cada vez más reconocidos mundialmente.
Entre los 100 mejores vinos neozelandeses del 2010, según el Wine Spectator están dos Pinoit Noir: el Craggy Range, Martinborough Te Muna Road Vineyard 2008, con 93 puntos; y el Yealand, Marlborough 2008, con 91 puntos. Según Wine advocate 1998, 2006, 2007 han sido las mejores añadas y sus vinos están listos para descorchar.
Los horizontes se siguen expandiendo y evolucionando… ¡al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El vino es poesía embotellada”
Robert Louis Stevenson
viernes, 1 de abril de 2011
Las reglas del vino según Nickles
La armonía del vino con las comidas puede resultar a veces complicada. La sumiller y escritora Jane Nickles ofrece 12 reglas básicas para ayudarnos a entender el éxito y fracaso de algunas combinaciones.
1) Ácido con ácido: Las comidas ácidas, con cítricos y tomates por ejemplo, hacen que disminuya la sensación ácida del vino y lo aplanan. Por lo tanto, las comidas ácidas van con los vinos más ácidos como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Sauvigon, Pinot Grigio y los tintos Gamete y Pinot Noir.
2) Dulce con dulce: Las comidas con dulce hacen que disminuya la sensación dulce del vino, lo aplanan y lo hacen más ácido y amargo. Los vinos secos con comidas dulces matan los tonos afrutados del vino. El vino debe ser más dulce que la comida o el postre.
3) Taninos con taninos: Las comidas tánicas, como por ejemplo las nueces, el té, café y los frutos del bosque, suavizan los taninos del vino. Un buen tinto añejado lo acompañaremos estupendamente con comidas con nueces, arándanos…
4) Grasas con ácidos y taninos: Las comidas grasosas como carnes, quesos, cremas, mantequillas y aceites disminuyen las sensaciones ácidas y tánicas del vino. Se equilibran mutuamente.
5) Salado con ácido: Las comidas saladas se neutralizan con vinos ácidos y espumantes.
6) Salado con dulce: Las comidas saladas, como por ejemplo la soya, el sushi y el queso azul, se equilibran estupendamente con vinos dulces como el moscato, el Riesling y el Sautern.
7) Salado con bajos taninos: Las comidas saladas resaltan la amargura y los tonos minerales del vino tánico. No son buena combinación. Se recomiendan mejor blancos y tintos como Beaujolais o Pinor Noir.
8) Más amargo con menos amargo: Las comidas amargas, como la berenjena, los hongos, repollos de bruselas, espárragos, brócoli, radicchio, berros, arugola o chocolate amargo, acentúan la amargura del vino y lo hacen imbebible. Elija vinos como Gewurztraminer, Semillon o tintos más suaves.
9) Similitud de sabores: Los sabores parecidos se potencian mutuamente. Las comidas con frutas armonizan con vinos afrutados, las picantes con vinos con tonos a especies como Riesling y Gewuertraminer, los sabores a tierra como los hongos, van con vinos terrosos como Pinot Noir, pimienta verde va con los tonos de pimienta del Cabernet Sauvignon.
10) Contraste de sabores: Los sabores contrastantes entre las comidas y el vino pueden contrarestar el aburrimiento y añadir un toque interesante. Sin embargo, esto es más complicado y nos forza a probar combinaciones.
11) Similitud en texturas: Comidas ricas y elaboradas combinan con vinos fuertes y corpulentos, y las comidas ligeras van mejor con vinos suaves. Entre los blancos suaves están el Sauvignon Blanc y el Riesling. Y entre los tintos suaves, están el Beaujolais y Pinot Noir.
12) Contraste de texturas: a veces funciona pero es riesgoso. Comidas y vinos pesados en algunos casos resulta pesado. Vinos más suaves con carnes o postres grasosos resaltan el sabor de las comidas y le dan protagonismo.
13) Picantes con dulces: El dulce de vinos como Riesling y Gewurztraminer apagan la sensación de quemazón. Los vinos ácidos como Chardonnay y Sauvignon Blanc acentúan y perpetúan el picor.
14) La psicología: Muchas veces más que la armonía de comidas y vino, es la ocasión y nuestras emociones lo que enaltece la experiencia. Si bien las fresas y la champaña no son la mejor combinación al paladar, lo hemos asociado con el romance y el placer.
La consigna es probar y comparar. Las posibilidades dentro del mundo del vino y la gastronomía son infinitas… tan infinitas como la diversidad de ocasiones para disfrutar… ¡Al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El vino proporciona un gran placer y cada placer es en sí mismo un bien”
Samuel Johnson
1) Ácido con ácido: Las comidas ácidas, con cítricos y tomates por ejemplo, hacen que disminuya la sensación ácida del vino y lo aplanan. Por lo tanto, las comidas ácidas van con los vinos más ácidos como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Sauvigon, Pinot Grigio y los tintos Gamete y Pinot Noir.
2) Dulce con dulce: Las comidas con dulce hacen que disminuya la sensación dulce del vino, lo aplanan y lo hacen más ácido y amargo. Los vinos secos con comidas dulces matan los tonos afrutados del vino. El vino debe ser más dulce que la comida o el postre.
3) Taninos con taninos: Las comidas tánicas, como por ejemplo las nueces, el té, café y los frutos del bosque, suavizan los taninos del vino. Un buen tinto añejado lo acompañaremos estupendamente con comidas con nueces, arándanos…
4) Grasas con ácidos y taninos: Las comidas grasosas como carnes, quesos, cremas, mantequillas y aceites disminuyen las sensaciones ácidas y tánicas del vino. Se equilibran mutuamente.
5) Salado con ácido: Las comidas saladas se neutralizan con vinos ácidos y espumantes.
6) Salado con dulce: Las comidas saladas, como por ejemplo la soya, el sushi y el queso azul, se equilibran estupendamente con vinos dulces como el moscato, el Riesling y el Sautern.
7) Salado con bajos taninos: Las comidas saladas resaltan la amargura y los tonos minerales del vino tánico. No son buena combinación. Se recomiendan mejor blancos y tintos como Beaujolais o Pinor Noir.
8) Más amargo con menos amargo: Las comidas amargas, como la berenjena, los hongos, repollos de bruselas, espárragos, brócoli, radicchio, berros, arugola o chocolate amargo, acentúan la amargura del vino y lo hacen imbebible. Elija vinos como Gewurztraminer, Semillon o tintos más suaves.
9) Similitud de sabores: Los sabores parecidos se potencian mutuamente. Las comidas con frutas armonizan con vinos afrutados, las picantes con vinos con tonos a especies como Riesling y Gewuertraminer, los sabores a tierra como los hongos, van con vinos terrosos como Pinot Noir, pimienta verde va con los tonos de pimienta del Cabernet Sauvignon.
10) Contraste de sabores: Los sabores contrastantes entre las comidas y el vino pueden contrarestar el aburrimiento y añadir un toque interesante. Sin embargo, esto es más complicado y nos forza a probar combinaciones.
11) Similitud en texturas: Comidas ricas y elaboradas combinan con vinos fuertes y corpulentos, y las comidas ligeras van mejor con vinos suaves. Entre los blancos suaves están el Sauvignon Blanc y el Riesling. Y entre los tintos suaves, están el Beaujolais y Pinot Noir.
12) Contraste de texturas: a veces funciona pero es riesgoso. Comidas y vinos pesados en algunos casos resulta pesado. Vinos más suaves con carnes o postres grasosos resaltan el sabor de las comidas y le dan protagonismo.
13) Picantes con dulces: El dulce de vinos como Riesling y Gewurztraminer apagan la sensación de quemazón. Los vinos ácidos como Chardonnay y Sauvignon Blanc acentúan y perpetúan el picor.
14) La psicología: Muchas veces más que la armonía de comidas y vino, es la ocasión y nuestras emociones lo que enaltece la experiencia. Si bien las fresas y la champaña no son la mejor combinación al paladar, lo hemos asociado con el romance y el placer.
La consigna es probar y comparar. Las posibilidades dentro del mundo del vino y la gastronomía son infinitas… tan infinitas como la diversidad de ocasiones para disfrutar… ¡Al ritmo del vino!
Inés Urdaneta
“El vino proporciona un gran placer y cada placer es en sí mismo un bien”
Samuel Johnson
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